Los más valiosos campos de este saber se hallan en las
matemáticas y la astronomía. Gracias al perfeccionamiento de un sistema
calendárico exacto, tanto en la medición del ciclo solar como del lunar, los
mayas alcanzaron lo que se puede considerar el mayor grado de desarrollo
astronómico y científico de toda la América precolombina.
Para entender la trayectoria de los astros, los sacerdotes
se sentaban cada día en lo más alto del templo y fijaban la vista durante largo
rato en el horizonte.
Que el Sol se sitúe exactamente sobre nuestras cabezas es un
caso excepcional que sólo ocurre en determinados lapsos del año, y dependiendo
de la zona. Para la península de Yucatán el suceso transcurre dos veces: entre
el 15/16 de mayo y entre el 25/26 de julio.
Por su fuerte presencia, el paso cenital era de gran interés
para los antiguos mayas de la península, y marcaba fechas determinantes. Esto
no es un dato menor: el calendario en las civilizaciones antiguas fijaba las
actividades de la sociedad, basadas en la agricultura y las estaciones del año.
De él dependía la vida cotidiana de toda la población.

Los mayas vivieron en el sur y sureste de México (que
corresponde a los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Quintana Roo y la zona
oriental de Chiapas) y en partes de Guatemala, Honduras y Belice. Este extenso
territorio comprendía aproximadamente 350.000 km2.
La organizacion de la sociedad era bastante rígido y se
orientaba por la presencia de tres clases sociales. En la cima de la pirámide
social se encuentra el gobernante maya, sus familiares, los funcionarios de
alta jerarquía y los ricos comerciantes. Luego le seguían, los demás
funcionarios públicos y los trabajadores especializados. En la base de la
pirámide social se hallaban los campesinos, los obreros y prisioneros de guerra
(esclavos).
Para leer más: Cultura maya
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